miércoles, 6 de mayo de 2009

Nos vamos a Roma y no es broma...

Seguro muchos hablarán esta semana del planteamiento táctico de Hiddink y bla bla bla; ya después del 27, nadie se acordará de los 180 minutos de la semifinal 08-09, de la UCL (de la Barcelona-Chelsea).

Clasificó el Barça, el que propuso, el que lo intentó, el que más arriesgó, el que insistió cuando no le salían las cosas, el que creyó, el que soñó y nos hizo soñar a los aficionados de este insólito deporte llamado: football.

Los últimos 90

Cuando comenzó el juego, en los primeros minutos el chelsi (como cariñosamente los llamo), sólo le quedó ver como el equipo culé, le tocaba la pelota de un lado al otro y que hasta le creo una ocasión, que si bien no llegó a perturbar, dejó claro cuál era la intención del Barcelona. Pero el chelsi de la misma forma como le pasó al Manchester el año anterior, se encontró con un gol tempranero, un golazo mejor dicho. De ahí en adelante todo fue control de los blues. No se necesita la pelota para controlar un juego, eso lo tenemos claro todos. Sin embargo no estoy de acuerdo con muchos periodistas deportivos que cayeron en el grave error de hablar de merecimiento por sólo 90' minutos de juego.

¿A qué jugó el FCB?

Cuando leí la alineación, me asusté. Fue un error de Guardiola haber alineado a ese equipo, por lo tanto era lógico que no jugara a nada. Desde esta humilde perspectiva me parece que Cáceres debió entrar de titular, Touré en el medio con Xavi e Iniesta, arriba Bojan, Messi y Eto'o. Si daba desconfianza Cáceres, se sienta a Keita, se da entrada a Bojan y se baja a Iniesta al medio con Xavi y Busquets. Pero bueno lo hecho, hecho está.

Imprecisión excesiva es la frase para describir el juego del Barcelona, que vio como, aquel papá que juega con su hijo dejándole los juguetes, lo controla sólo con mirarlo; bueno algo así fue lo que vi. Lo sufrí de verdad. Los blues nos pusieron a pensar en que los fantasmas del pasado siguen ahí, cerquita.


¿fallos arbitrales?

Sí los hubo, no lo vamos a negar. Se equivocó para los dos bandos. Por un lado, quizá una mano claramente involuntaria (se nota como Piqué está observando de reojo al delantero), cuando la pelota le da en la mano, pudo haber sido sentenciada como también pudo haberse dejado correr. Con respecto a las de Drogba corriendo al área, me parece que no hubo una clara, en todas viene forecejeando y se cae (el campo estaba resbaladizo) y la que sí vi clara fue la del primer tiempo sobre Malouda (agarrón de Daniel Álves), y que sin embargo el brasilero, comienza a tomarlo desde afuera del área, así que no hay que exagerar tampoco el papel del arbitro. Messi en el minuto 88' entraba solo a encarar al último defensor, lo bajaron y nadie dijo nada. Y no vamos a hablar del piscinazo de Anelka (hasta Phelps se quedó pendejo), que le costó una tarjeta roja directa a Abidal -que se pierde la final-, y que para rematar no era una jugada de último recurso.

El fútbol te da revancha

Atando algunos cabos y no por querer ser un filósofo, me pongo a pensar en que la vida a veces te da y a veces te quita. Me explico: Hiddink fue el técnico de la Corea que injustamente (errores arbitrales) eliminó a España del mundial de 2002. Entonces no se puede hacer tanto alboroto de algo que es común en el fútbol. A veces se gana y las otras...

El buen fútbol conduce a Roma

A pesar de todo lo que le critiquen al Barça, nadie le puede restar méritos a su clasificación. Es como negarle a Italia, su mundial 2006, porque un arbitro les regaló un penal (contra un equipo de Hiddink, qué ironía). Y hablando de Italia, nos vamos a Roma y no es broma. Las mejores pizzas, mujeres hermosísimas, buena cerveza, excelente clima y tremendos precios por comenzar el verano. Y para los que realmente se animen a la excursión les paso este dato: todos los últimos domingo de cada mes la entrada a los museos vaticanos (Pio-Clementino, Pio-Cristiano, Capilla Sixtina, etc.), son GRATIS.

Para la final

De la final sólo puedo decir que este Barcelona, no es el mismo del año pasado que apenas perdió por un gol producto de un error defensivo, contra quizá el mejor Manchester de hace mucho tiempo (esto lo dijo Ferguson, no yo), así que a los soñadores y a los pesimistas, mi llamado es al disfrute. Hoy estos dos equipos son la envidia de todos, unos se regocijan en sus copas ganadas en la decada del 50', otros vienen levantando cabeza después de ser la verguenza del continente y algunos cuantos simplemente abren los ojos y se dan cuenta que para ser campeón se necesita más que una chequera sin límite.

Barcelona de azul y granate, Manchester de blanco, el 27 de mayo en el olímpico de Roma y, que gane el mejor.

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