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martes, 24 de junio de 2008

El lugar (adecuado) del amor

Ojalá y este post me quede como lo ideé.

No me gusta escribir acerca del amor porque es muy cambiante. Bueno, el amor no, uno lo es. Y es cierto que cada vez se ama diferente. Lo que siempre es igual son las formas o las vías para llegar a él. Entonces lo que puedo pensar del amor hoy, quizá mañana sea una contradicción y, la palabra escrita no perdona. Pero bueno esto no se trata del amor realmente, es sobre "el lugar indicado para conocer a la persona ideal".

Tomemos como ejemplo esta nueva encuesta que deben tener a mano derecha de sus monitores, que quiere encontrar, descubrir o redefinir o peor aún, romper con esos viejos paradigmas del sitio ideal donde se conoce al amor verdadero, o la mujer ideal o cualquier otra frase que desee usted, esas frases que siempre escuchamos por ahí.

¿Supermercado o Discoteca?

Algo me dice que en la encuesta la respuesta más votada va a ser "supermercado", pero bueno, no nos adelantemos. Pero es realmente una buena pregunta, aunque no deja de ser hilarante y esto debido a que, se conozcan donde se conozcan los tórtolos, todas las relaciones terminan en algún momento y el contacto inicial queda relegado, queda sólo para las anécdotas. Lo que sería interesante plantearse podría ser, realizar una especie de resúmen donde cada uno haga memoria y cuenta de sus historias y concluir si vale la pena juzgar a una persona por el lugar en donde se le conoció.

Y es que al final, todas van a la panadería, a la playa, bares, discotecas, al supermercado, etcétera y viceversa. Entonces, ¿existe realmente un lugar para conocerlas?

Mejor voy a esperar que ustedes contesten la encuesta y me ayuden a descifrar esto; mientras, me visto para ir a la panadería.

Saludos a todos ustedes, amorosos.

martes, 30 de octubre de 2007

A las mujeres arrechitas

Esto me lo mandó por mail una amiga (arrechita por cierto) y lo leí completo. Me pareció realmente bueno.

Elogio de la mujer brava


Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Por: Héctor Abad

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!

viernes, 24 de agosto de 2007

A mis bellas amigas

Antes que nada saludarlas, recordarles lo maravillosas que han sido siempre; ustedes, pequeños seres llenos de amor, comprensión (bueno no siempre), apoyo y un largo etcétera de cualidades enfáticamente positivas que las convierten en un elemento necesario para nosotros los hombres.

Pero bueno, esta publicación no es para hablar de sus cualidades, ni muchísimo menos; es para, en nombre de todos los hombres del planeta, rogarles un poco de paciencia. En qué sentido, se preguntarán. Es sencillo, mañana y para regocijo de nosotros (HOMBRES), nos vamos a alejar un poco de ustedes, por una razón muy sencilla: Comienza La Liga!, y claro, debido a esto, cuando estemos un poco distraidos no será pensando en las piernas de la vecina, o de la compañera de trabajo, o en la amiga del msn, NO!, estaremos pensando en los recambios, nuevos fichajes, tácticas, posibles resultados y todo lo concerniente a este juego que semana a semana nos lleva de cabeza. El Fútbol, pequeñas y grandes damas.

Este fin de semana comienza su calvario. Pero no se sientan del todo mal, siempre habrá espacio para ustedes. Eso sí, sin hacer mucho ruido ni preguntar mucho durante los 90 minutos.

Se viene La Liga y sin importar qué equipo les guste, disfruten!
Saludos.